Hace pocos meses publiqué mi primer novela llamada “Labios dulces, manos tersas” para mí fue un logro casi impensable. Algo que había soñado durante tanto tiempo por fin cobraba vida frente a mí. Por supuesto ha sido difícil convencerme hasta el día de hoy.

La historia del libro es sencilla de entender pero no vacía en los argumentos, mi intención siempre fue, ha sido y será demostrar que el amor no tiene formas físicas ni obligatorias. Para mí, cualquiera con un alma y con un corazón son capaces de amar.

Lo hice con el mayor respeto del mundo y sólo con el afán de escribir a favor de los sentimientos. Cuando la escribía podía sumergirme poco a poco en la piel de los personajes, sentía el mismo dolor y el mismo deseo. Incluso el mismo amor. Espero que cuando la leas logre contagiarte y también puedas enfundarte en una piel distinta pero que siente por igual.

El amor no es exclusivo, el amor es tan universal y tan preciado que ha ocasionado los mejores eventos sobre la tierra y los peores. Es instintivo y casi animal, no radica en lo racional, es una necesidad que te corroe por dentro y te obliga a hacer cosas que nadie haría, no sin estar enamorados.

Es un “algo” que se expresa rozando la piel, los labios se deslizan y las manos cobran vida al explorar el cuerpo de quien amas. No puede ser mundano y no puedes ser una acción fría o táctica. Si te has enamorado, sabes la clase de vulnerabilidad de la que hablo. Es aterrador como la ansiedad por un beso o una caricia te hacen perder la cabeza. El amor es aterrador.

Justamente creo que eso es lo que lo vuelve mágico. La capacidad de convertirte en ratoncito temeroso, y la entrega que esto significa, porque a pesar de todo ese miedo has decidido entregarte en cuerpo y alma.

No mentiré, el amor puede ser lo mejor que te pueda suceder o lo peor. Eso depende de cada uno de nosotros, de lo honesto que seas contigo y te permitas caer en él profundamente. Sin entrega no hay recompensa, pero sólo cuando ambos lo hacen, si uno se entrega y el otro no, lo más probable es que termine en traición.

Yo estoy feliz por mi novela y espero que te guste, que al final la he escrito para que puedas leerla y te adentres en una historia de amor, pasión y complicidad. Una pareja que deciden ser cómplices del amor y de la vida. Que luchan por lo que sienten y que nada logrará deshacerle. Ni el tiempo, ni la muerte.