Si fueras real…

Los tubos de pintura están vacíos, la mesa es un desastre y el lienzo alberga la figura más dulce, encantadora y seductora jamás vista. Pero, entonces, si la creación está terminada, ¿Por qué ella sigue llorando? ¿Por qué sus ojos no dejan de humedecer la piel de sus mejillas? ¿Por qué su corazón sigue roto?

Le tomó tanto y tanto tiempo, horas y horas de esfuerzo, que al principio sólo eran por diversión, pero al paso del tiempo, el corazón se fue apropiando de sus manos y sin que ella se diera cuenta la guiaban en trazos de una figura hermosa. Los colores eran plasmados sobre un lienzo en blanco, ¿Será que creó lo que el lienzo muestra? o ¿Será que sólo descubrió lo que la nada escondía? Porque la nada, es lo que oculta el todo. Esa figura que ahí yace, que ahí se quedará, luchó con seducción para que la joven pintora la descubriera con la ayuda del pincel. << Yo no te cree, sólo quité la nada que te escondía >> Le dijo la artista a su obra.

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<< Te amo y siempre te amaré, y me encanta que no necesito tu nombre para entregarte el mío, no necesito tu pasado para crearnos un futuro, no necesito nada, nada más que a ti >> Dulces palabras entregadas a la pintura, más que una ofrenda de pasión, una promesa eterna.

Pero entonces, dime, explícame… ¿Qué es lo que derrama la humedad de sus ojos? ¿Por qué ella no puede sonreír? << Te tengo, pero no te puedo tener, siempre serás mía, pero yo no seré tuya, por siempre entre colores estarás presa, por siempre frente a mí, pero nunca a mi lado. >>

La joven pintora se enamoró de su obra, pero no puede ser, este amor no puede ser, una es de cuerpo y alma, incluso una mente. La otra sólo de colores y de amor, pero no hay cuerpo que besar, ni un alma que adorar.

<< ¿ Y si… me cubro la piel de los colores que te hicieron nacer? >> Susurró la pintora, para después tomar todos los colores de la paleta, se los esparció por la cara, por el cuerpo, barnizó sus piernas y sedujo su vientre, tocó su alma y entrego su mente, todo por amor. Compartía los mismos colores, recorrió su piel con los mismos pinceles que recorrieron los de la figura. Pero… nada ocurrió. La figura no salió de la pintura y ella no pudo entrar.

Es por eso que ella llora y es por eso que siempre lo hará. Qué cruel que es el amor, que te permite conocerlo pero no disfrutarlo. Qué cruel que es conocer a tu mitad y que el lienzo no te la quiera entregar.

<< El amor es cruel… si tan sólo fueras real… >> Dijo la artista una última vez.

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