Por favor, déjame.

Por favor, déjame. Déjame que deslice las sábanas de seda, desde la cima de tus pechos, hasta el final de tus piernas. Déjame respirar de tu aliento, que sólo puede darme vida. Déjame tocarte suave y lento, como se toca la rosa, así, sin evitar las espinas, que hacen más dulce el perfume entre pétalos. […]

BÉSAME.

¡Bésame! que necesito ser vulnerable, ¡Bésame! que deseo ser tu amante, Usa tus labios gruesos para poseerme, como se posee una flor, Hazlo con fuerza y pasión, pero no olvides la dulzura del amor, Humedece mi alma con tu boca bendita, que después de tanto tiempo marchita, hoy le urge volver a la vida. Enséñame […]

PERFECTA.

La primera vez que la vi fue… en un café. Sí, fue en un café. Cada mañana iba por uno, un americano, para según yo, poder despertar. Ella los preparaba, siempre se ponía detrás de la barra y con una sonrisa enorme me preparaba el café, y no solo a mí, a todos los demás […]

Marianne.

Me enamoré de ella, lo reconozco, no debí hacerlo, pero no lo lamento. Fue de la manera en que suele ser casi siempre. Comenzó con un intercambio de sonrisas, de esas que te hacen sentir bobo, de esas que te ganan y se salen de tu alma por tu rostro sin que puedas evitarlo. Recuerdo […]